Su invención se atribuye a fines religiosos, y ha sufrido evoluciones a lo largo de la historia. Muchas culturas incluyen en sus tradiciones y fiestas la utilización de máscaras y caretas, tan representativas como coloridas y espectaculares sean aquellas tradiciones. Estas, a su vez, pueden tener cientos de representaciones, y la propia historia de la humanidad le ha dotado a la utilización de una máscara o de una careta de un fin en particular.
El uso de las máscaras no estuvo ajeno a una evolución; es así como un gran paso en el uso de las máscaras fue dado en la época romana, cuando los actores las llevaban en cortejos fúnebres, para que se reconociera y recordara el rostro del difunto. Luego, otro avance interesante fue el uso de las máscaras en obras teatrales, para representar fielmente los rostros de los personajes históricos que en estos escenarios se interpretaban.
Pero dejando de lado estos detalles históricos, qué puede esconder una máscara, o qué puede representarla?? Y podemos nosotros decir que usamos “siempre” una máscara, o solamente en determinadas circunstancias.
El anonimato que puede brindar una “máscara o un maquillaje” (entendiéndose desde una perspectiva personal) puede hace emerger una personalidad distinta, en que en casos extremos puede incluso llegar a sorprender incluso a la propia persona que la está utilizando.
Y es común decir por conocedores del tema que el ser humano no tiene una sola cara, y esta puede estar dividida entre “sus componentes pasionales”, los cuales son incómodos y ruidosos, y los “racionales”, que son los que lo adaptan a una sociedad en la cual debe estar adaptado-domesticado-formateado, y ante la cual para bien o para mal el uso de una máscara amoldada a esa realidad, se hace necesaria.
Las máscaras que el ser humano puede estar utilizando definen así su personalidad, entendida como "la forma de pensar y de actuar, única en cada sujeto en su proceso de adaptación al medio en el cual se desenvuelve”. De paso, muy interesante comentar que la palabra personalidad proviene del término latín “persona”, el cual a su vez era un término utilizado por los romanos para referirse a las mismas máscaras que se utilizaban en sus teatros.
El día a día de la gente con las cuales nos rodeamos nos pone frente a frente de un sinnúmero de máscaras y de personalidades maquilladas, muchas de ellas pintan atractivas e interesantes, pero es cuando uno se las quita o se desmaquilla cuando nos topamos con el verdadero rostro que está al frente de nosotros.
No tengas miedo de quitarte la máscara, que no te avergüence lo que está detrás del maquillaje, la mejor forma de llegar a querer y conocer a las personas que tienes al frente, es conocerla sin tu máscara, y conocer a ella a su vez sin su propia máscara.
